Según ya se ha mencionado, la celulosa se obtiene por la separación de la lignina, a la que se encuentra unida en las células leñosas que componen la madera. Esta separación se lleva a cabo en utilizando diversos productos y procesos químicos.
El vertido de los subproductos residuales suele acarrear problemas de contaminación en las aguas de recepción de vertidos, y algunos de los residuos gaseosos presentan unos olores realmente desagradables. Todo esto conlleva el que las factorías destinadas a la obtención de celulosa acarreen problemas en el hábitat de su cercanía y que, en la medida de lo posible, sea importante subsanar.